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Artículos de lorenzo galiana

 

LA MOSCA ESPAÑOLA - La Mosca Espaņola


Es el título de mi primera novela, amenazo con más. La idea central del argumento de este relato de auténtica ficción me alcanzó cuando navegaba por internet. La universal red, ¡qué gran herramienta para el creador!
La primera vez que hablé de mi novela públicamente fue en el programa televisivo de Eduardo Alcalde. Confesé que era la historia de un viaje y él me preguntó si era iniciático. No tuve grandes reflejos en la contestación, pero ahora lo aclararé. Sí, claro que sí, el viaje es iniciático en todos los sentidos y lo es para los dos héroes de la novela como también lo fue para su autor.
¡Ea! Veamos cómo es la historia.
El ser humano dejó de ser un animal irracional en el preciso instante en que pudo reconocer el placer sexual y segregarlo síquicamente de la fornicación instintiva y procreadora. A partir de ese momento, el hombre experimentó nuevas posturas y formas de realizar el acto sexual. Descubrió que su cuerpo había sido creado como instrumento de gozo y placer y buscó entonces, hasta encontrarlas, sustancias que lo propiciaran y potenciaran.
El afrodisíaco más poderoso de la historia de la humanidad, hasta la aparición de la viagra, se encontró en España: la cantharis vesicatoria. La cantárida es un escarabajo verdoso de pequeño tamaño, parece una mosca grande, endémico de los bosques de fresnos de los macizos del centro de la península ibérica y conocido vulgarmente como la mosca española. De ella se obtiene un alcaloide denominado cantaridina que tiene una importante cualidad vesicante y que aplicado en dosis controladas, una sobredosis puede llegar a ser letal, dilata los vasos sanguíneos produciendo hinchazón, en el hombre erección prolongada, y mayor percepción nerviosa en la zona cuya epidermis ha recibido el emplasto.
Aristóteles ya se refirió en sus escritos a esta sustancia y pasajes muy significativos de la historia fueron posibles a su acción vigorizadora. Su comercio fue siempre muy restringido y sólo las clases altas tenían acceso a su utilización. Ha quedado impreso con letra de molde en la historia del erotismo universal el conocido como el affaire de Marsella que protagonizó el marqués de Sade junto a su compañero de orgías y sodomías, el fiel lacayo Latour. En un viaje a Marsella contrataron a varias prostitutas para celebrar una fiesta y el marqués se equivocó al aplicarles la dosis de cantaridina. Las muchachas enfermaron y casi murieron, mientras que al marqués le detuvieron y acusaron de sodomía y envenenamiento.
En 1802, ya finalizada la revolución francesa, una hermandad gremial de la ciudad de Marsella afiliada a la francmasonería decide establecer una ruta alternativa para la cantárida que se captura en España. Han sido informados por un belga naturalista y miembro de la sociedad secreta que controla desde tiempos muy antiguos el tráfico de esa droga afrodisíaca y que proveen a las monarquías y nobles de Europa occidental. Para realizar el trabajo, la hermandad contrata un parisino que se introduce en España por el puerto de Valencia y que es recibido por un conocido cacique de la Serranía valenciana que le facilitará un guía conocedor del terreno y los medios necesarios para que resuelva con éxito su difícil misión.
Ambos parten, juntos desde Pedralba, como si de una partida de caza se tratara, hacia el Rincón de Ademuz primero, donde les espera el belga, y luego a los Montes Universales, concretamente a Guadalaviar. Allí, tras rechazar contundentemente el primero de los ataques con que la sociedad pretende hacerlos desistir de su objetivo, contactan con el clan de loberos que controla la producción de la cantaridina y cierran el primer trato de compra que asegura un futuro y regular abastecimiento.
Se inicia entonces un accidentado e interesante viaje que partiendo desde Albarracín les llevará hasta su anhelado destino: París. Ese periplo, jalonado y sazonado de aventuras, esoterismo, gastronomía y sexo sirve fundamentalmente para unir a los tres personajes protagonistas en una auténtica relación de amistad, sobre todo al valenciano y al parisino.
La sociedad ejerce su máxima presión en el momento en que obliga a la hermandad de Marsella a desvincularse de su encargo y rechazar la pactada entrega de la mercancía. Deciden entonces ir hasta París y establecerse allí con la ayuda de sus amistades.
Comienzan a fabricar todo tipo de productos que contienen el principio activo de la cantaridina y que comercializan con gran facilidad en una sociedad donde una emergente, pudiente y numerosa clase media, la burguesía, quiere acceder a las costumbres y lujos de la decadente alta sociedad. En esa fase del relato, el dinero y la seguridad se convierten en los dos objetivos básicos de los protagonistas, que les conduce directamente a conocer y negociar con la cúpula de la sociedad, que ya no es sólo un reducto de antiguos templarios sino que, con el paso del tiempo, se ha convertido en una influyente familia.